Brigadistas, torreros y un asistente de control se incorporaron hoy a los equipos de CONAF Rapa Nui, con un desafío que va más allá de responder ante una emergencia: fortalecer la prevención desde cada una de sus funciones.

La prevención comienza con nuestros equipos

Prevenir un incendio forestal no depende únicamente de campañas, charlas o actividades con la comunidad. También comienza al interior de los propios equipos, en la forma de observar el territorio, reconocer riesgos, comunicar oportunamente y actuar con responsabilidad.

Con esa mirada se dio la bienvenida a brigadistas, torreros y personal de control que hoy se incorporan a una nueva temporada, algunos por primera vez y otros retomando funciones y aportando desde la experiencia adquirida.

El desafío es que cada integrante comprenda que, desde su propia función, puede aportar antes de que ocurra una emergencia.

Del brigadista combatiente al brigadista prevencionista

El brigadista cumple un rol fundamental en la respuesta frente a los incendios forestales, pero su experiencia y conocimiento también pueden aportar mucho antes de que exista una emergencia.

La mirada del brigadista prevencionista amplía ese papel. No solo reconoce condiciones de riesgo en terreno: también se acerca a las personas, comparte conocimientos, entrega recomendaciones y participa en espacios donde la prevención puede llegar directamente a familias, trabajadores, estudiantes y comunidades.

Su experiencia le permite hablar desde lo que conoce y ha vivido en terreno, ayudando a que otras personas comprendan cómo pequeñas acciones cotidianas pueden disminuir riesgos y contribuir al cuidado de su entorno.

De esta manera, el brigadista se transforma también en un líder preventivo dentro de la comunidad, capaz de compartir su experiencia, orientar, educar y promover conductas que contribuyan a disminuir el riesgo de incendios forestales.

Una forma de trabajar

Para esta temporada existen principios que queremos ver reflejados en cada jornada:

Compromiso, con la labor y con el equipo.
Seguridad, siempre como prioridad.
Disposición al aprendizaje, porque cada experiencia permite mejorar.
Trabajo en equipo, entendiendo que las distintas funciones se complementan.
Actitud preventiva, mirando más allá de la emergencia.
Respeto por Rapa Nui, su territorio y su comunidad.

Quienes regresan traen consigo experiencia y conocimientos que pueden compartir. Quienes comienzan tendrán la oportunidad de aprender y desarrollar nuevas capacidades. Todos, sin importar su función, pueden ser parte activa de la prevención.

Scroll al inicio