En un nuevo capítulo de Rapa Nui Previene, el equipo de CONAF Rapa Nui explicó cómo funciona el mapa de amenaza por incendios forestales de Hanga Roa, qué información entrega y por qué conocer las condiciones del territorio puede ayudar a familias, barrios e instituciones a prepararse antes de una emergencia.

Una radiografía del territorio

Un mapa de amenaza permite identificar sectores donde las características del territorio generan condiciones más favorables para que un incendio forestal ocurra o pueda propagarse rápidamente.

En Hanga Roa, esta información adquiere especial relevancia debido a su condición de interfase mixta, donde viviendas, patios, caminos, terrenos agrícolas, pastizales, arboledas y otras áreas con vegetación se encuentran estrechamente conectadas.

Durante el programa se recalcó además una diferencia fundamental: el mapa no es un pronóstico. No indica dónde ocurrirá el próximo incendio, sino que representa condiciones estructurales del territorio que permiten reconocer sectores donde se requiere mayor prevención y preparación.

“El mapa, en cambio, muestra zonas que por sus características requieren más prevención y preparación.”

¿Qué muestra el mapa?

Uno de los principales resultados abordados durante la conversación fue que el estudio analizó aproximadamente 2.364 hectáreas de Hanga Roa y sus zonas periurbanas.

De esa superficie, cerca de 921 hectáreas, equivalentes aproximadamente al 39 % del área estudiada, se encuentran en categorías de amenaza alta o muy alta. Esto no significa que esos sectores necesariamente se quemarán, sino que presentan condiciones donde la prevención debe tener una mayor prioridad.

39%

Un mapa construido con distintas variables

El mapa no se elaboró a partir de una única característica del territorio. Para su construcción se cruzaron distintas fuentes de información mediante un análisis multicriterio.

Entre los elementos considerados se encuentran la densidad de construcciones, la red eléctrica, el historial de incendios, focos de calor detectados mediante información satelital, tipos de vegetación y combustible, pendiente y características del relieve. El proceso incorporó además trabajo de gabinete, revisión de datos, salidas a terreno y conocimiento de equipos técnicos y brigadistas.

Del mapa a la prevención en casa

La conversación también llevó esta información a situaciones cotidianas. Conocer la amenaza del sector es solo el primer paso: la prevención puede comenzar revisando las condiciones alrededor de cada vivienda.

Mantener controlados los pastos y la vegetación cercana, retirar hojas y residuos vegetales acumulados, evitar materiales combustibles junto a la vivienda, mantener accesos despejados y conversar en familia sobre qué hacer ante una emergencia son algunas de las acciones abordadas durante el programa.

“La prevención empieza en acciones muy simples y concretas: limpiar, ordenar, despejar, conversar.”

Barrios que conocen y se preparan

El mapa también puede convertirse en una herramienta para la organización comunitaria. Durante la conversación se planteó la importancia de que los vecinos conozcan las características de su sector, identifiquen accesos, puntos donde existe mayor acumulación de vegetación y lugares de encuentro, y consideren especialmente a quienes podrían necesitar apoyo durante una emergencia.

La idea central es que la prevención no corresponde únicamente a una institución ni tampoco exclusivamente a cada familia: requiere acciones de las instituciones, propietarios, barrios y comunidad.

Conocer el mapa para actuar antes

Vivir en un sector de amenaza alta o muy alta no significa vivir con miedo. Significa conocer mejor las condiciones del entorno y adoptar mayores medidas de prevención y preparación.

Y el mensaje tampoco termina en las zonas de mayor amenaza: en una ciudad de interfase como Hanga Roa, los distintos sectores están conectados y la prevención sigue siendo necesaria para toda la comunidad.

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