Los equipos de brigada de CONAF Rapa Nui participan en un proceso de coaching que busca ampliar la mirada sobre su rol, incorporando la prevención, la educación y el vínculo con la comunidad como parte del trabajo que comienza antes de una emergencia.

Una nueva mirada sobre el rol de las brigadas

En Rapa Nui se está trabajando en una mirada que amplía el rol de los equipos de brigada. Su labor no comienza únicamente cuando ocurre una emergencia: la prevención también implica observar el territorio, conversar, educar y tomar decisiones antes de que ocurra un incendio.

Este proceso busca que la prevención ocupe un lugar cada vez más presente en las decisiones cotidianas, en la manera de comprender el territorio y en el vínculo que los equipos mantienen con la comunidad.

Para avanzar en esta transformación se han desarrollado sesiones de coaching utilizando la metodología LEGO® Serious Play®, generando espacios donde los participantes pueden conversar, experimentar, cuestionar hábitos y construir nuevas formas de comprender su rol preventivo.

Construir para conversar

Durante las sesiones, cada participante construye modelos que representan situaciones, desafíos y oportunidades relacionadas con la prevención.

A través de las piezas es posible hacer visibles conceptos que muchas veces permanecen en una conversación abstracta: riesgos, personas, territorio, decisiones, comunicación y acciones que pueden marcar una diferencia antes de que ocurra un incendio.

Pero el valor de la actividad no está solamente en construir. Cada participante explica qué representa su modelo, qué significado tiene y qué aprendizaje obtiene de él.

De esta manera, las experiencias y reflexiones individuales pueden compartirse con los demás y transformarse en conocimiento para el equipo.

El brigadista que previene

Uno de los desafíos trabajados durante las sesiones es imaginar al “brigadista que previene”.

Esta mirada propone pensar en una persona que no solamente está preparada para actuar frente a una emergencia, sino que también puede observar, educar, comunicar y anticiparse.

El ejercicio permite conectar la experiencia de los equipos con una función preventiva que puede proyectarse hacia las familias, los barrios, las escuelas y otros espacios de la comunidad.

Construir una mirada compartida

El trabajo no termina en los modelos individuales. Cuando las distintas construcciones comienzan a conectarse, también aparecen relaciones entre personas, territorio, comunidad y prevención.

Esta construcción conjunta ayuda a visualizar que prevenir no depende de una sola acción ni de una sola persona. Requiere coordinación, comunicación y compromiso cotidiano.

La metodología permite así pasar desde una reflexión individual hacia una visión colectiva, donde las distintas experiencias y perspectivas aportan a una manera compartida de comprender la prevención.

De la reflexión a la comunidad

En este proceso, la comunidad ocupa un lugar central.

La nueva mirada busca que los brigadistas puedan convertirse también en agentes de educación preventiva, capaces de generar conversaciones sencillas y significativas sobre las condiciones que observamos en nuestro entorno y las decisiones que podemos tomar para disminuir los riesgos.

Preguntas como:

¿Qué condiciones observamos?
¿Qué podemos cambiar?
¿Qué podemos enseñar?
¿Qué decisión preventiva podemos tomar hoy?

Ayudan a trasladar la prevención desde la sala de capacitación hacia situaciones cotidianas.

El desafío es que aquello que se conversa, construye y aprende durante estas sesiones pueda proyectarse progresivamente hacia las familias, los barrios, las escuelas y otros espacios de la comunidad.

Un cambio que se construye paso a paso

Transformar una cultura organizacional requiere más que entregar instrucciones. También necesita espacios para conversar, experimentar y reflexionar sobre la manera en que se desarrolla el trabajo preventivo.

Cada conversación, cada modelo y cada aprendizaje forman parte de un proceso que busca fortalecer las capacidades de los equipos para anticiparse, educar y colaborar con la comunidad, contribuyendo a que la prevención sea una práctica cada vez más visible y cercana.

La mirada que se está construyendo no reemplaza la capacidad de responder ante una emergencia, sino que la amplía: estar preparados para actuar cuando sea necesario, pero también estar presentes antes.

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