
CONAF Rapa Nui fortalece la educación ambiental con taller práctico de recuperación de suelos en el Colegio Hermano Eugenio Eyraud
A través de jornadas teóricas y prácticas, estudiantes de enseñanza media participaron en un taller orientado a comprender la erosión, recuperar suelos degradados y aplicar técnicas de manejo y silvicultura preventiva en su propio establecimiento.
La prevención de incendios forestales también comienza con el conocimiento y manejo adecuado del territorio. Comprender el estado del suelo, los procesos de erosión y la importancia de mantener y recuperar la cobertura vegetal permite fortalecer prácticas de silvicultura preventiva y avanzar hacia entornos más preparados frente a los desafíos ambientales de Rapa Nui.
En este contexto, durante marzo y abril de 2026 se desarrolló en el Colegio Católico el taller “Cuidar el Suelo para Cultivar el Futuro”, una iniciativa práctica orientada a acercar a los estudiantes al conocimiento y cuidado del suelo, incorporando herramientas para comprender su formación, degradación y recuperación.
En un territorio insular como Rapa Nui, la erosión, la pérdida de cobertura vegetal y las condiciones climáticas pueden acelerar los procesos de degradación del suelo. A través de actividades teóricas y prácticas, el taller buscó que los estudiantes comprendieran estos fenómenos y conocieran técnicas para mejorar y recuperar los suelos, integrando además conocimientos de silvicultura preventiva.
De la erosión a la recuperación
Las primeras jornadas, realizadas el 16 y 20 de marzo, estuvieron dirigidas a estudiantes de 1° y 2° medio, con 34 estudiantes por curso.
En estas sesiones se abordaron contenidos relacionados con la erosión y la deforestación, explicando cómo se forma el suelo, cuáles son sus principales componentes y qué ocurre cuando pierde su cobertura vegetal o se encuentra sometido a procesos de degradación.
Los estudiantes pudieron reconocer distintos estados del suelo —desde terrenos compactados o degradados hasta suelos fértiles— y analizar cómo factores como el viento, el agua, las sequías y las lluvias intensas pueden afectar su conservación.
El cambio climático fue incorporado como un factor que puede intensificar estos procesos y aumentar la necesidad de recuperar los suelos para fortalecer la resiliencia del territorio.

Aprender haciendo
Uno de los principales componentes del taller fue su metodología participativa.
Luego de las sesiones iniciales, el trabajo se trasladó desde la biblioteca al patio del colegio, donde los días 23 y 27 de marzo los estudiantes pudieron aplicar directamente los conocimientos adquiridos.
Las actividades incluyeron observación y evaluación del suelo, incorporación de materia orgánica, uso de compost, aireación y preparación de espacios de cultivo.
De esta manera, conceptos que inicialmente fueron abordados en forma teórica se transformaron en acciones concretas dentro del establecimiento.

Silvicultura preventiva y suelos más resilientes
El taller también permitió incorporar conocimientos de silvicultura preventiva, vinculando el manejo adecuado de la vegetación y del suelo con una gestión más sostenible del territorio.
La recuperación de suelos, el uso de materia orgánica y el mantenimiento de cobertura vegetal pueden contribuir tanto a mejorar las condiciones para el cultivo como a disminuir procesos de degradación y erosión.
Así, los estudiantes pudieron comprender que cuidar el suelo no consiste únicamente en prepararlo para plantar, sino también en mantener condiciones que favorezcan su conservación en el tiempo.

Del aprendizaje al cultivo
El proceso culminó el 27 de abril con una jornada de entrega de plantas y tierra, destinada a dar continuidad al trabajo desarrollado durante las sesiones anteriores.
Para fortalecer los espacios de cultivo del establecimiento se entregaron:
- 5 Pua Nako Nako
- 5 Pua
- 3 Noni
- 10 Matu’a pua’a
Esta última actividad permitió consolidar el proceso formativo y dejar elementos concretos para que los aprendizajes puedan seguir aplicándose dentro del colegio.

Capacidades que quedan en la comunidad escolar
Más allá de las actividades realizadas durante las jornadas, uno de los principales resultados fue dejar capacidades instaladas entre los estudiantes para comprender y actuar frente a problemas relacionados con el suelo.
El taller permitió transferir conocimientos sobre formación, degradación y recuperación de suelos; desarrollar conocimientos en silvicultura preventiva; fortalecer habilidades prácticas de manejo y mejoramiento del suelo; y vincular contenidos ambientales con acciones concretas dentro del entorno escolar.
La experiencia mostró además una alta participación e interés de los estudiantes, especialmente durante las actividades prácticas, reforzando el valor de las metodologías participativas para abordar la educación ambiental.
Cultivar hoy pensando en el futuro
La experiencia desarrollada en el Colegio Católico abre la posibilidad de dar continuidad al trabajo mediante seguimiento técnico, replicar el taller con otros niveles y establecimientos e integrar este tipo de actividades a iniciativas educativas más amplias relacionadas con cambio climático, resiliencia y gestión sostenible de los recursos naturales.
Cuidar el suelo significa cuidar la capacidad del territorio para producir, regenerarse y enfrentar los desafíos ambientales del futuro. Y cuando ese aprendizaje comienza desde la comunidad escolar, la prevención también se transforma en educación, participación y acción concreta.


